Revolta Global
banner
Portada del sitio > Notícies > Castellà > El aborto en Nicaragua

El aborto en Nicaragua

marzo de 2008

Todas las versiones de este artículo:

 

Versió per a impressió

Ya hace a más de un año que Daniel Ortega era elegido por segunda vez presidente de Nicaragua. El retorno de Ortega se auguraba como una señal de esperanza para la izquierda opuesta al imperialismo norteamericano en la región latinoamericana.

por Sandra Ezquerra [1]

Durante su primer discurso, Ortega denunciaba los efectos de las políticas neoliberales en Nicaragua y anunció la adhesión del país a ALBA, o Alternativa Bolivariana de las Américas. A pesar de eso, desde su llegada al poder, muchas de sus actuaciones hacen preguntarnos qué pasó con el Daniel Ortega de los setenta, porque en su camino hacia la segunda presidencia, ha sido de todo menos sandinista.

Aparte de pactar con una derecha corrupta, representada por el anterior presidente Alemán y el arzobispo contrarrevolucionario Obando, ha aislado las voces disidentes dentro de su partido. Además, Ortega ha sido acusado de totalitario, corrupto y oportunista. De la retahíla de polémicas que se han dado desde que tomó posesión del cargo, hay un tema de especial relevancia para las mujeres en Nicaragua, sobre todo para las mujeres indígenas y trabajadoras.

El año pasado, la Asamblea Legislativa Nacional aprobó una ley que penaliza el aborto terapéutico. La ley, que se aplica incluso cuando la vida de la madre está en peligro, es resultado de la actual alianza entre la "izquierda" y la derecha.

El apoyo que Ortega ha dado a esta ley ha provocado la indignación de organizaciones feministas y de izquierdas. Según la doctora Ana María Pizarro, de la Sociedad Nicaragüense de Ginecología y Obstetricia, la ley "es un crimen contra las mujeres más pobres y una violación abierta de los derechos humanos y de la Constitución". Se prevé que provoque un aumento de la mortalidad femenina e infantil, y un éxodo de profesionales hacia países donde puedan practicarlo libremente.

Pasado revolucionario, presente ultraconservador

En Nicaragua, la actual mortalidad materna está en 83,4 muertes por cada 10,000 niños nacidos vivos. Más del 70% se dan en zonas rurales y en mujeres de entre 20 y 34 años. La legitimación de la ley por parte del gobierno Ortega se ha articulado en torno a argumentos religiosos ultraconservadores, radicalmente opuestos a la Teología de la Liberación, que tanta presencia tuvo durante el movimiento revolucionario nicaragüense de los setenta.

Es importante comparar esta ley con el pasado revolucionario de Ortega, en un contexto en que, durante décadas, la iglesia, las clases dominantes y el ejército toparon con una fuerte resistencia; y, en el cual, millones de nicaragüenses iniciaron la construcción de una sociedad en la que se quería redistribuir los bienes y poner fin a la explotación.

Las mujeres, socialistas y/o católicas, fueron actoras clave de aquel momento histórico. Los recursos pueden tomar muchas formas: desde pan y agua, a la capacidad de tomar decisiones sobre nuestro cuerpo, sobre todo en unas circunstancias en las que las mujeres mueren durante el parto a causa de la limitada atención médica, la falta de medicamentos y el aislamiento geográfico.

América Latina necesita nuestro apoyo en la lucha contra el neoliberalismo y los imperialismos americano y europeo. Pero eso no pasa por secundar las políticas contradictorias y patriarcales de Ortega. Hacerlo significaría traicionar nuestra política y, de esta manera, también estaríamos traicionando a millones de mujeres nicaragüenses que sufrirán los efectos devastadores de esta ley.

Notas

[1] Publicado en la revista de Revolta Global nº42, marzo 2008.


contacte revolta global contacte  |  contacte amb el webmaster webmaster  |  Seguir la vida del sitio RSS 2.0  |  tornar a dalt inici