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La reforma laboral: sonrisas y lágrimas

Viernes 24 de septiembre de 2010

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Por Rocío Varela

El pasado 16 de Junio fué un día triste. Yo paseaba por uno de esos modernos templos del capitalismo a la búsqueda de unas estanterías para mi recién estrenado piso de alquiler, con vistas a la globalización de la miseria, dígase tambien barrio del Raval. Iba siguiendo por la radio el debate que se estaba produciendo en el parlamento sobre la posible aprobación de un real decreto-ley de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo alias “Reforma Laboral”.

A las doce de la noche cuando salía ya del trabajo y volvía a casa en autobús pude comprobar que mis temores se habían vuelto realidad y que la reforma era ya un hecho.

Al día siguiente, me levanté como cada mañana y después de una ducha, preparé el desayuno y encendí el ordenador. Entré en la página web del BOE y me imprimí el Real Decreto-Ley 10/2010. Eran 38 densas páginas, así que terminé de desayunar y me puse cómoda para una larga lectura.

Siempre me han fascinado las leyes, tal vez porque he conseguido traspasar esa barrera tosca, monótona y rebuscada del lenguaje judicial, echándo mano de la imaginación y los recuerdos, para crear historias ficticias que bien podrían ser reales, a partir del guión que marcan los artículos. Así que la lectura de la Reforma Laboral se convirtió en mi mente, en una especie de concurso cinematográfico de cortos con temática común de drama, en los que algunos incluso podían alcanzar categoría de tragedia, regados con pequeños análisis irónicos que rompían la tensa atmósfera creada. No fuera a ser que por la presión acumulada, la cabeza me estallara.

El primer capítulo del R.D, que habla de reducir la dualidad del mercado de trabajo y la temporalidad, y que dice, pero no explica, que lo que se pretende en realidad con estas medidas es igualar en la precariedad, recortar derechos a los que los tienen, supongo que con la “buena fe” de que, los que ahora se sienten desprotegidos o excluidos no tengan por que sentir envidia, aunque sea sana, de aquellos que por llevar más tiempo en el mercado de trabajo corren una mejor dicha.
Y todo esto se consigue, según sus “brillantes señorías”, aplicando el siguiente conjunto coherente y equilibrado de medidas, que así, con esta desfachatez llegan a calificarlas en el texto y que bien podían haber sido expuestas de la siguiente manera en el congreso de los diputados.
Pónganse por tanto en situación el lector y prepárese para imaginar a un Sr. ministo de trabajo defendiendo lo que sigue:

Señorías la primera medida consiste en, establecer un límite temporal máximo en los contratos para obra o servicio determinado, límite a partir del cual ha de considerarse que las tareas contratadas tienen naturaleza permanente y han de ser objeto de una contratación indefinida y evitar así la encadenación de contratos temporales.(3 años ampliables a 4 por convenio colectivo, o bien 24 meses con o sin solución de continuidad de un período total de 30 meses) Sinceramente seguro que sus señorías han visto firmar contratos matrimoniales con clausula de extinción “hasta que la muerte nos separe” que han durado mucho menos que estos “contratos temporales”. Pero si cuela como un avance en la materia, cuela.
Segunda: Se incrementa hasta doce días la indemnización por finalización de contrato temporal. Eso si, poco a poco hasta el 2012 no vaya ser que a nuestros amigos de la CEOE se le indigeste la medida.
Tercera: Queda incólume la regulación sustantiva del contrato indefinido ordinario, PERO ¡que no se asuste nadie! Y esto va por ustedes señores empresarios, mejoraremos tanto el de fomento del empleo que como ustedes ya saben, tiene una indemnización de 33 días por año en el mejor de los casos, que ya nadie sienta necesidad de recurrir al anterior. ¿Qué?, ¿Más tranquilitos ahora? Les he dado un buen susto a los de la CEOE... es que ya saben cómo se ponen éstos de los sindicatos cuando les intentas tocar su santo contrato indefinido ordinario, así que, se lo dejamos como está, hasta que se parezca al brazo incorrupto de Santa Teresa, y como nadie lo usará, se lo pueden guardar en una vitrina y adorarlo.

Aquí el susodicho hace una pausa para beber agua y dar forma a una idea que se le ha pasado por la cabeza pero que no puede decir en voz alta por no herir sensibilidades.

“Y digo yo con todos los derechos que nos vamos a cargar bien podrían montar un relicario y sacarlo en procesión el día uno de Mayo”.

Prosigamos señorías, Cuarta, aunque habíamos dicho anteriormente que no íbamos a tocar nada en el contrato indefinido ordinario, se nos escapó una pequeña minucia sin importancia, que le podría afectar a la hora de su extinción y es que para que nuestros amigos de la CEOE no sufran tanto a la hora del despido, que todos sabemos es un momento muy doloroso para ellos, le vamos a dar mayores facilidades para acogerse al ya reglamentado despido por causas económicas, pues eso, que con que nos digan que prevén que la cosa no les va a andar muy bien en fechas venideras, nosotros ya aceptamos pulpo como animal de compañía y veinte días por año al grupito que más les moleste, y a otra cosa mariposa.
Se escucha un rumor en la sala.
Ah! Que todavía les parece mucho pues nada hombre, aquí mejor que en las rebajas de los grandes almacenes ésos que anuncian la llegada de la primavera. Se lo dejamos en 12 y los otros 8 los paga el FOGASA.
Se escucha otro rumor en la sala.
Ah! Que el FOGASA se nutre de sus aportaciones empresariales, pues no se preocupen ustedes, que los austríacos se han inventado una bolsita que el currante va llenando con una parte de sus aportaciones a la seguridad social durante toda su vida, y que tanto sirve para un curso de formación, como para la mudanza, cuando ustedes decidan cambiar la empresa de lugar, como para las indemnizaciones por despido, el subsidio de desempleo o la jubilación. Han visto que enrollados estos austríacos, que buenas ideas tienen y encima no nos van a cobrar derechos de autor.
Y ahora que lo pienso señorías no se si se habrán fijado ustedes en que si subimos la indemnización de los contratos temporales a 12 días y bajamos la de los indefinidos también a 12, tenemos el contrato único que pedía el Sr. Díaz Ferrán. Que digo yo, que más le dará al empresario como se llame el contrato si en el momento de echarlos le van a costar lo mismo, ¿no? Por esto seguro que nos ganamos cuando menos un aplauso de la CEOE, en el próximo almuerzo que tengamos con ellos e incluso si los pillamos de buenas, que ya saben ustedes que estos grandes empresarios pecan un poco de malhumorados, igual y todo nos dan ración doble de postre.
Y quinta y última de este gran capítulo, y esto es un guiño a los tan sufridos departamentos de RR.HH. No se preocupen, que si se olvidan de avisar al trabajador por escrito y con la antelación suficiente de su despido, o calculan mal la indemnización, esto ya no será causa de despido nulo. Ya cambiamos nosotros la ley de procedimiento laboral para que ustedes puedan equivocarse tranquilos.
Seguro que se me olvida comentarles alguna cosita que sea importante, pero es que los del FMI han hecho una lista tan larga de todas las cosas que querían que cambiáramos que si vamos explicando punto por punto este pleno no se acabaría en una semana. Y además cuando mañana salga publicado en el BOE ya se lo podrán leer con más detenimiento.

Y mientras se iba desarrollando esta rocambolesca sesión del congreso de los diputados en mi cabeza otras historias se iban abriendo camino. Historias más reales y cotidianas como la de esa absurda escena en la que el hermano menor se queja de que tiene que volver más temprano a casa que su hermano mayor, y se toma la decisión salomónica de recortar el horario del mayor para que el pequeño de la casa no se sienta mal. Con lo cual ya los tenemos a los dos frustrados de igual manera: el mayor por que pierde sus ventajas y el pequeño por que no ha conseguido sus aspiraciones, que eran que se le permitiera volver más tarde, no que su hermano volviese antes. Pero además, esta decisión tiene otra gran desventaja, y es que así tenemos a los dos hermanos enfrentados, ya que lo más normal es que el hermano mayor en vez de entender que la culpa del recorte es debido a las malas decisiones de sus padres, entienda que se debe al “bocazas” de su hermano, que no para de quejarse. Y no puedan así unir sus fuerzas para convencer a los padres del absurdo de su medida y encontrar una manera más ajustada a la razón para solucionar el problema. Pero lo que puede ser una desventaja para el símil de la familia, se convierte en una gran victoria para el sistema capitalista, ya que mientras los trabajadores se estén echando las culpas unos a otros de su situación, su maquinaria sigue funcionando implacable.
Otra de las situaciones, es la del despido, esa situación que tantas veces he visto repertirse en mi día a día. Suena el teléfono cuando estás trabajando, y escuchas la voz del jefe/a de personal, que te invita en tono amabilísimo a pasar por su despacho a recoger un papel. Cuando abres la puerta te encuentras a un compañero sentado con los ojos brillantes y llenos de preguntas. No necesitas leer el papel, sabes que es un despido y tampoco que el compañero verbalice las preguntas, te las sabes de memoria, ¿por que a mí, si siempre me he portado bien con la empresa, si lo he dado todo en estos años, si hasta he venido a trabajar enfermo por no dejarles colgados? ¿Y ahora qué hago, donde encuentro otro trabajo, como pago la hipoteca, el colegio de los niños, etc.,etc.,etc...?Tú te acercas a la mesa, coges el papel e intentas dejar de lado la rabia para concentrarte en la lectura y encontrar algún resquicio de esperanza para esos ojos que imploran respuestas. Con esta reforma se multiplicaran por cien las veces que tengas que bajar la mirada al suelo, respirar hondo, coger fuerzas para enfrentar la mirada de tu compañero y decirle que no hay nada que hacer, que recoja sus cosas se despida de sus compañeros, si le dejan, y que ha sido un placer compartir esos años con él/ella.

Continuamos con la fatídica sesión y el segundo capítulo, señorías, versa sobre la adaptabilidad de las condiciones de trabajo a las circunstancias de la producción (flexibilidad interna) lo que en general constituirá una alternativa positiva frente a las “medidas de flexibilidad externa” que es así como denominaremos a partir de esta crisis a los despidos, ya que el vocablo anterior está cargado de demasiadas connotaciones negativas.
Como medidas de flexibilidad interna se propone dotar de mayor agilidad y eficacia el procedimiento ya regulado en el E.T (Estatuto de los Trabajadores, no un extraterrestre buscando un teléfono) de las modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo, dígase centro de trabajo, horario, funciones, salario etc.
Para ello proponemos, reducir a 15 días improrrogables la negociación con los representantes de los trabajadores, cuando las modificaciones sean de carácter colectivo y éstos tengan representantes sindicales o bien que pidan ayuda para la negociación a los sindicatos más representativos del sector cuando carezcan de ellos. Es necesario poner un plazo porque sino los trabajadores, que son muy listillos, para lo que les conviene no hacen más que pedir prórrogas, y el proceso de negociación se alarga en el tiempo y el empresario no puede adoptar las medidas propuestas, y ni que decir tiene del valioso tiempo que ahorraremos a nuestros empresarios que ahora estaban perdiendo en reuniones absurdas.
Si consiguen convencer a sus trabajadores, se aplica la medida y listo. Y si no, tenemos que evitar a toda costa que la cosa acabe en los juzgados, por que ya sabemos que la justicia en nuestro país tiene una cierta tendencia a la eternización de los procesos. Con lo cual, mejor le obligamos a pasar por un sistema de mediación sin posibilidad de recurso dentro de los 15 días de negociación.
Aun así pudiera darse el caso de que algunos trabajadores no estuvieran de acuerdo con la medida, con lo cual pueden nuestros empresarios ofrecer la posibilidad al trabajador de rescindir su contrato por una cuantía de 20 dias de salario por año con un máximo de 9 mensualidades. Baratito, ¿eh?. Ah, por supuesto aquí también puede aplicarse la rebaja de los 8 días que pagará el FOGASA.
Que si hay alguien en tu empresa que te moleste, pues solo tienes que ponerle un horario incompatible con su vida personal y ya te lo has sacado de encima por cuatro duros.
En lo que se refiere al salario, todos sabemos cómo se ponen de pesaditos los trabajadores con este tema en las negociaciones de convenio, que si los empresarios no pasan por el aro de sus peticiones en seguida se ponen a montar huelgas, que lo que buscan siempre es tener una excusa para no ir a trabajar, pues nada señores empresarios ustedes acepten todo lo que le pidan, si, si tranquilos que nosotros por decreto ley les permitiremos después que no lo cumplan. ¿Han visto que fácil?.
Y otro tema que también les hará ilusión a nuestros empresarios, seguro, son las modificaciones que se han hecho en lo referente a los ERE’s temporales. Ahora ya pueden prescindir de sus trabajadores bien por días enteros bien por unas horas cada día hasta el 2013, que papá Estado ya corre con los gastos. Por supuesto, los chanchullos para hacer pasar días de vacaciones, festivos, descansos semanales por días de desempleo corren de su cuenta, eso sí, no se preocupen por que les pillemos haciendo trampitas, es que nuestros inspectores reducidos a la mínima expresión los tenemos un poco colapsados de trabajo como para ocuparse de estas minucias.

Y llegados a este punto la cabeza ya empezó a dolerme un poco, no sé si la cabeza o el alma, que como todavía no está comprobada su existencia aunque todos hablan de ella y mucho menos su localización en una parte determinada del cuerpo, y esta falta de información bien nos puede dar lugar a confusiones. Como les decía el dolor comenzó a medida que las imágenes y recuerdos hacían acto de presencia, noches sin dormir preparando negociaciones de convenio, la tensión de las reuniones, las concesiones hechas para alcanzar una subida salarial decente, unos horarios de trabajo imposibles que acaban dando al traste con tu sistema de relaciones sociales, dígase, pareja, amigos, hijos, etc. Una maleta que te obliga eternamente a romper con todo y volver a empezar, represalias por parte de los jefes por haber tenido el osadía de enfrentarte a ellos. En fin, historias del día a día que ya han vivido miles de personas, y que ahora seguramente vivirán millones.

El tercer capítulo, señorías, lo dedicamos al grupo de medidas que pretende favorecer la entrada en el mercado de trabajo a los jóvenes y a las personas desempleadas. Según la Comisión de Trabajo e Inmigración, que lleva años estudiando el tema y que nos ha costado una pasta, el sistema de bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social no nos vale, ya que han descubierto que en este momento todo el mundo es susceptible de ser bonificado. Así que a partir de ahora sólo serán bonificados los jóvenes hasta 30 años, que por lo que parece la adolescencia se ha alargado un poquito últimamente, y los desempleados de larga duración mayores de 45, que por lo que se desprende del informe los empresarios los ven ya como abueletes. Se mantienen las bonificaciones para las mujeres de cualquier edad, las personas con discapacidad, la constitución inicial de trabajadores autónomos, la conversión de contratos formativos y de relevo en indefinidos, las víctimas de violencia de género y las empresas que tienen como fin el mantenimiento de la actividad laboral de los mayores de 59 años. Aunque de estos últimos estamos valorando la posibilidad de que las bonificaciones sigan como hasta ahora inardinadas a las políticas de empleo (INEM) o pasarlos a las políticas de seguridad social (IMSERSO)
Por el contrato de Formación los empresarios no deberán hacer aportaciones a la Seguridad Social y los jóvenes cobrarán más y cuando se les termine el contrato tendrán derecho a paro.
Pero ahora que lo pienso, después de todas estas modificaciones ¿quién es el que se queda fuera?, no lo veo yo muy claro, pero si la comisión de sabios dice que así está mejor, así se queda.
En el capítulo cuarto se introducen medidas a la mejora de la intermediación laboral para el fomento del empleo de las personas desempleadas. Y aquí nuestros ingeniosos empresarios nos plantean la extracción de un filón de oro que han descubierto. Allí donde nosotros solo veíamos una desgracia, los millones de parados con los que ahora cuenta este país, ellos tan innovadores han sabido ver un negocio. ¿Por qué no crear empresas privadas de colocación que se beneficien de esos pobres desdichados? Pues como siempre, tienen razón, y cuando la tienen hay que dársela. Porque bien es sabido que el INEM no está funcionando del todo bien, seguro que por culpa de esos flojos funcionarios que, como no sacan más beneficios por un trabajo bien hecho, la verdad es que no se estaban implicando lo suficiente. Pero cuando ya nos disponíamos a legislar este tema descubrimos que no sé por qué estúpido convenio de la OIT, esto era ilegal! Habrase visto tamaña estupidez, y que puede tener de malo esto, ¿eh? Así que ni cortos ni perezosos los llamamos por el teléfono rojo y les dijimos que había que modificar ese convenio inmediatamente, y sí, sí, vaya si lo hicieron. Así que problema solucionado y mini-punto para el equipo del gobierno.

En ese momento una película entera se pasó por mi cabeza. Tengo que reconocer que la idea original no es mía sino de Ken Loach, que se me adelantó. La película se titula “EN UN MUNDO LIBRE” y se la recomiendo encarecidamente a aquellos que no la hayan visto, porque esto es tristemente lo que nos espera. Preparen la caja de pañuelos, mejor que las palomitas cuando se dispongan a verla.

Y por último y para cerrar mi exposición, señorías, haré referencia a la disposición final tercera apartado dos por la cual en previsión de que la aplicación de esta reforma, pueda llevar a los trabajadores a ponerse enfermos para escaquearse de su cumplimiento y nos veamos en la obligación de declarar este otoño el estado de alerta máxima por epidemia de Gripe-R, erre de reforma, contra la que no tenemos la más mínima intención de encontrar vacuna, les advertimos desde aquí a todos los españolitos que podrán ser despedidos por ausencia a su puesto de trabajo aún debidamente justificada pero intermitente. Si ésta supera el 20% de la jornada de dos meses o el 25% en 4 meses discontinuos en un periodo de 12 meses en las empresas con un absentimo superior al 2,5%. Tengan en cuenta que en una empresa de 4 trabajadores si uno se pone enfermo el absentismo sería del 25%, Sí!, Sí!, del 25, no me he comido la coma de los decimales.

Me levanté de la silla, dejé los papeles sobre la mesa mientras dos lágrimas de rabia rodaban por mi cara y algún que otro exabrupto salía de mi boca. Y éste bien pudo ser el discurso que no di y que cambié por otro más técnico, que se me enredó en las emociones, y que rápidamente los compañeros dignificaron con sus intervenciones posteriores, demostrándome así que puedo caminar sin miedo por la cuerda floja porque debajo hay una red de brazos que no me dejarán caer.


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