,
Web de RevoltaGlobal
Arrel de la web > Notícies > Catalunya > El conseller de Salud Boi Ruiz justifica el saqueo de la Sanidad (...)

El conseller de Salud Boi Ruiz justifica el saqueo de la Sanidad Pública

dijous 3 de novembre de 2011

Totes les versions d’aquest article:

  • [català]

 


Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Los miércoles abro La Vanguardia porque me interesa el suplemento cultural, en general muy interesante. Lo demás lo puedo repasar en mi visita matutina a los aseos de casa. El problema es encontrar un trozo de interés, y que lo demás no te provoque más mala uva de la necesaria. Duran i Lleida te da un motivo cada día, lo más indignante es que este señor no sea reconocido como parte de una nueva extrema derecha, eso sí con corbata y con mejores modales que Josep Anglada. Pero si quieren que les diga la verdad, lo que más me molesta de todo es el silencio cuando la complicidad de esa izquierda que adquirió sus señas de identidad en otros tiempos, y cuya actuación práctica nos provoca la misma visión que a los animales de la granja de Orwell, que ya sabían distinguir entre los antiguos dueños y los jefes que ahora le representan.

En la La Vanguardia de hoy destaca un recuadro apartado en el que se nos informa que un sonriente conseller de Salud, Boi Ruiz, ha declarado en una entrevista con EFE que "la salud es un bien privado que depende de uno mismo, y no del Estado", y ha anunciado que su departamento está estudiando un sistema de incentivos para lograr un uso racional de los recursos sanitarios. Esto del “uso racional” es una palabra que esconde otras: si quieres un servicio de salud, págatelo.

Ruiz (¿sabéis para quién trabaja este señor?, para la gente seguro que no) ha explicado que el sistema tiene unos recursos escasos que son inferiores a los que se necesitarían, y que hay que usarlos bien, "lo que comporta una política de racionalización y el resolver que la salud es un bien privado que depende de uno mismo, y no del Estado", ha destacado. Por sí no quedaba claro, remacha diciendo que "no hay un derecho a la salud, porque ésta depende del código genético que tenga la persona, de sus antecedentes familiares y de sus hábitos, que es lo que sería el ecosistema de la persona", y que "el usuario debe tener la responsabilidad moral de que cuando no trata bien a su salud la tenemos que pagar entre todos".

Estas declaraciones me traen al recuerdo otras lejanas de Jordi Pujol, recién elegido president de la Generalitat después de que las izquierdas cedieran la gestión de su victoria electoral en junio de 1977 al “republicano” Josep Tarradellas, curiosamente el único representante republicano reconocido por el gobierno de Adolfo Suárez. A lo que íbamos, Jordi Pujol, delante de un caso de minusvalía, dijo que estas cosas debían de estar en manos de las familias y no del Estado, y citaba como ejemplo el caso de su compañero, Ramón Trías Fargas, cuya familia cuidaba a una de sus criaturas como paño en oro. El fondo de la cuestión era el mismo, es un asunto privado. Por supuesto, el president que se había declarado socialdemócrata unos años atrás, no tenía en cuenta el pequeño detalle de los bienes de cada uno. No hay que decir que el niño de Trías Fargas tenía una criada o dos a su disposición, que su tratamiento estaba en manos de los mejores especialistas, y que acabó yendo a los colegios más caros, pero el ejemplo no servía para la inmensa mayoría de casos y los ejemplos abundaban. Mi cuñada que tenía un niño tetrapléjico, apenas si recibía del Estado una ayudita. Era ella la que tenía que cargar con el niño, dejarse parte del salario en medicinas y cuidados, y me contaba que dejó de ir a las reuniones de familiares con el mismo problema, porque la situación de mucho de los presentes era mucho peor que la suya, que algunos tenían problemas hasta para la alimentación.

Lo del gasto me recuerda otro ejemplo conocido, el de un alto cargo de la Generalitat, ahora fallecido. Se trataba del médico y poeta Joan Colomines, en tiempos de la Assemblea de Catalunya, líder del PPC, topónimo de Partit Popular Catalá, pero traducido por los demás como el “partit privat dels Colomines”, porque todo quedaba en familia. Era un hombre luchador contra el franquismo y de ello puedo dar fe porque trabajaba conmigo en el CAP Ronde la Torratxa. Primeo socialista, luego convergente (por un problema en el lugar en las listas electorales), el doctor Colomines ascendió pronto a altos cargos del ICS, al igual que sus hijos, uno de ellos presidente de la Fundación Trías Fargas, y conectada con las maniobras financieras del señor Mollet, que amasó millones al amparo de “tout Barcelone”. Obviamente, desde que accedió a estos altos cargos, el doctor Colomines solo venía a vernos con su simpatía natural, un par de veces al año. Pero el caso es que cada mes su nómina como director del laboratorio del CAP bailaba por los despachos, una nómina que mucho más que el doble de la mía que tenía un cargo de responsabilidad en el lugar.

Entonces, a nadie se le ocurría desmontar la Seguridad Social, pero la ideología liberal estaba ya allí, el también doctor Pujol, que no llegó a ejercer como tal, ya se había olvidado de la Europa socialdemócrata y pensaba que cada mochuelo a su nido. De haberlo intentado entonces, hasta la UCD se le habría echado encima, y es que, como habría dicho el “Honorable”, entonces no tocaba. Ahora sí que toca, y se hace como sí se estuviera tratando de un problema filosófico que podría titularse, Filosofía de la Sanidad: del nosotros al yo.

Desde esta concepción “individualista”, desaparece todo el capital deducido de los salarios durante varias generaciones de catalanes, y a ¿dónde va?, pues se va por las rendijas de las privatizaciones. Se escamotea que el problema no son los recursos, el problema está como se utilizan, y se utilizan derivando todo lo derivable posible hacia las empresas privadas en las que, me apostaría los dos ojos de la cara, todos ellos tienen sobradas conexiones. Se trata pues de volver a los años del Montepío, y al “ya te apañarás”. El que escribe tiene como todos los que conocieron aquella época, su propia historia sobre la ausencia del Estado en la salud “privada”. Al año de nacer contraje la tuberculosis, y mi familia no tenía ni para el viaje a un hospital. Todo acabó bien gracias al favor de una de las terratenientes del lugar presionada por un hijo raro, o sea con humanidad. Una de mis hermanas ha padecido sordera por problemas de otitis no atendidos. Mi abuelo paterno sufrió dos cánceres agonizando sin poder adquirir tan siquiera parte de los calmantes que le recetaba el médico que lo visitaba cuando le podía pagar, que les voy a contar que ustedes no hayan escuchado de sus familiares.

Tenemos el enemigo, quiero decir el capital privado, en nuestro ámbito público. La inmensa mayoría no es consciente de ello, pero por ciegos que sean también les caerán encima las consecuencias, y habrá que agradecerle al señor Ruiz la sinceridad, estas cosas no se dicen, pero están pletóricos. Han comenzado su labor de desguace de la Sanidad Pública, y la respuesta todavía no les asusta.


contacte revolta global contacte  |  contacte amb el webmaster webmaster  |  Seguir la vida del lloc RSS 2.0  |  tornar a dalt inici